viernes, 4 de mayo de 2012

El debate del debate. La importancia de una ciudadanía responsable.


La situación actual y el debate que se ha dado en torno al “debate” nos coloca en una situación trascendental en donde se advierte que todos, ciudadanos y autoridades, debemos velar por la consolidación de nuestra democracia.

Lograr una democracia consolidada, es lograr un sistema que confronte y supere los problemas actuales, en donde el ciudadano se involucre plenamente en la toma de decisiones, de tal forma que seamos todos los ciudadanos los que, a través de la deliberación, el pluralismo, la tolerancia y el debido respeto a los derechos humanos, logremos reestructurar el Estado democrático constitucional que permita retomar un rumbo fijo que encuentre las vías al desarrollo y la prosperidad nacional.

Para esto, como es sabido, se requiere de ciudadanos organizados, independientes, participativos, tolerantes, que obliguen y se obliguen para con el Estado mexicano; partiendo de elementos mínimos de cordialidad, que en palabras de Adela Cortina, sean sujetos con voluntad de justicia, dispuestos a dialogar en serio, a detectar qué intereses son universales y a decidirse por ellos. Sujetos que estén pertrechados de capacidad de argumentar, pero también de esa capacidad de querer lo justo que es el motor de cualquier sociedad democrática.1

Aunque no se desconoce que nuestra democracia es aun, un sistema imperfecto para muchos, no podemos perder de vista los beneficios que este sistema político hace que sea el más deseable que cualquier otra alternativa.

Sobre este punto, Robert Dahl encuentra las razones por las cuales toda sociedad debe apostar por la democracia como forma de gobierno 2 :

1. La democracia ayuda a evitar el gobierno de autócratas crueles y depravados.

2. La democracia garantiza a sus ciudadanos una cantidad de derechos fundamentales que los gobiernos no democráticos no logran.

3. La democracia asegura a sus ciudadanos un ámbito de libertad personal mayor que cualquier alternativa factible a la misma.

4. La democracia ayuda a las personas a proteger sus propios intereses fundamentales.

5. Solo un gobierno democrático puede proporcionar una oportunidad máxima para que las personas ejerciten la libertad de autodeterminarse, es decir, que vivan bajo leyes de su propia elección.

6. Solamente un gobierno democrático puede proporcionar una oportunidad máxima para ejercitar la responsabilidad moral.

7. La democracia promueve el desarrollo humano más plenamente que cualquier alternativa factible.

8. Sólo un gobierno democrático puede fomentar un grado relativamente alto de igualdad política.

9. Las democracias representativas modernas no se hacen la guerra entre sí.

10. Los países con gobiernos democráticos tienden a ser más prósperos que los países menos democráticos.
En ese entendido, no podemos dejar de reconocer que al formar parte de un estado democrático de derecho, las normas deben ser el resultado de una interacción determinada que involucre a todos los ciudadanos.

No podemos olvidar que la democracia es un conjunto de reglas, de procedimientos para tomar decisiones colectivas, caracterizado por la inclusión de los ciudadanos sin exclusiones. Es decir en las democracias, sin importar su especie, el papel de los ciudadanos es el de intervenir en el proceso de toma de las decisiones políticas.

El perfeccionamiento de la democracia es per se desarrollo humano, al ampliar las oportunidades y capacidades de las personas para labrar sus destinos; además, establece una mejor plataforma para incidir en otras dimensiones del desarrollo humano como el crecimiento económico y la equidad social.

Lo anterior lo menciono, toda vez que lo que se debate en estos días, es un claro ejemplo de la importancia que tienen y deben tener, los ciudadanos en la construcción de la democracia. Un ciudadano involucrado con su sociedad, dispuesto a aportar a la construcción y perfeccionamiento de la democracia, es aquel que desde su trinchera busca aportar todo lo que se encuentra en sus manos para que la democracia se consolide.

Algunos teóricos identifican a esos ciudadanos como los “buenos ciudadanos”, Adela Cortina advierte que el “buen ciudadano liberal prioriza las libertades básicas y su derecho a participar en las decisiones que afectan a su comunidad política, cultiva el sentido de su propio bien y también el sentido de la justicia”3.

En ese sentido, Ángel Sermeño nos menciona que “bajo la perspectiva liberal, un ciudadano responsable es aquel que asume un estilo secular y cívico de vida ‘participativa’ que alimenta y estimula una apropiada integración social”4.

Entendiendo al ciudadano como eje esencial de la consolidación democrática, y teniendo como marco el presente proceso electoral, considero necesario que todos los ciudadanos enfoquen sus sentidos en la consolidación democrática, advirtiendo que aquellos que cuentan con las herramientas para aportar mayores y mejores elementos de apertura deliberativa, se encuentran socialmente más obligados con la ciudadanía y por ende con la construcción democrática.

La formación de ciudadanos y la generación de espacios para el debate público y deliberativo son elementos sine qua non para la consolidación de nuestra democracia. En ese sentido, inmersos que estamos todos en el presente proceso electoral, proceso que define el presente y futuro de nuestra sociedad, debemos buscar la maximización de la deliberación política.

Al respecto, Adela Cortina menciona que “La política deliberativa no parece reparar que es preciso construir sujetos cordiales, sujetos con voluntad de justicia, dispuestos a dialogar en serio, a detectar qué intereses son universalizables y a decidirse por ellos. Esos sujetos que deben estar pertrechados de capacidad para argumentar, pero también de esa capacidad de querer lo justo que es el motor de cualquier sociedad democrática. Educar para una ciudadanía democrática, capaz de reconocer a los otros en su dignidad y en su vulnerabilidad, capaz de interesarse por descubrir lo justo a través de una deliberación comunicativa, es entonces una pieza central del edificio.” 5 

La democratización implica mucho más que elecciones libres y plurales, necesitamos, además: instituciones permeables y transparentes a los ciudadanos que funcionen adecuadamente; una sociedad despierta, consciente y con posibilidad de ejercer control y la existencia de diversos mecanismos que acerquen y hagan realidad la participación de todos y cada uno de los ciudadanos.

Es necesario insistir en la construcción de verdaderos ciudadanos e iniciar el tránsito hacia una democracia deliberativa.

Si bien los derechos son una de las caras de la ciudadanía, el ciudadano es también obligado por el conjunto de deberes y obligaciones que le vinculan a la vida en común y lo comprometen con cualquier proyecto político que pretenda perdurar en el tiempo.

Lo que asegura la vitalidad de un pueblo es que en su seno haya discusión con respecto a qué cursos de acción deberían emprenderse colectivamente a fin de hacer frente a los retos del presente y del futuro. De otro modo la sociedad se estanca, pierde vigor y se difumina en tanto que colectivo.

La democracia requiere la participación de la sociedad en la toma de decisiones. Ello conlleva la necesidad de un grado importante de compromiso de los ciudadanos que viven en una nación y cuyas decisiones van a influir en la marcha de la comunidad y, como consecuencia de ello, en la suya propia.

Por lo anterior, las siguientes palabras que cito de Adela Cortina, me parece demuestran la importancia de que TODOS los que formamos parte de esta sociedad, impulsemos el desarrollo y formación del ciudadano ilustrado: “La mano visible del Estado es la encargada de poner las bases legales, pero necesita la ayuda de la sociedad civil. Las virtudes cívicas y la amistad cívica van conformando una fuerza irrenunciable, la de la mano intangible de las virtudes ciudadanas. Junto a la mano invisible del mercado y la mano visible del Estado, la mano intangible de la virtud ciudadana forja esa ciudadanía igual, sin privilegios ni dominaciones”.6

martes, 10 de abril de 2012

Importancia de la educación como motor de desarrollo. La lectura una práctica necesaria.

Quisiera empezar leyendo unas líneas del preámbulo de la Declaración Mundial sobre Educación para Todos de 1990.


Hace más de cuarenta años, las naciones de la tierra afirmaron en la Declaración Universal de Derechos Humanos que “toda persona tiene derecho a la educación”.

Sin embargo, pese a los importantes esfuerzos realizados por los países de todo el mundo para asegurar el derecho a la educación para todos, persisten las siguientes realidades:

· Más de 100 millones de niños y de niñas, de los cuales 60 por lo menos son niñas, no tienen acceso a la enseñanza primaria.
· Más de 960 millones de adultos —dos tercios de ellos mujeres— son analfabetos, y el analfabetismo funcional es un problema importante en todos los países, tanto industrializados como en desarrollo.
· Más de la tercera parte de los adultos del mundo carecen de acceso al conocimiento impreso y a las nuevas capacidades y tecnologías que podrían mejorar la calidad de su vida y ayudarles a dar forma y adaptarse a los cambios sociales y culturales.
· Más de 100 millones de niños e innumerables adultos no consiguen completar el ciclo de educación básica; y hay millones que, aun completándolo, no logran adquirir conocimientos y capacidades esenciales.

Empiezo con estas palabras, porque me parece que el marco que la UNESCO busca demostrar con la realización de la mencionada declaración, nos debe no sólo de llamar la atención, sino que nos obliga a ocuparnos en el tema.

Como país, México no está exento de la crisis educativa, al contrario, me parece que debemos estar preocupados por la “poca importancia” que se le ha dado a la educación como fuente de desarrollo nacional y humano.

En México, la educación dejó de ser un factor de unidad nacional e impulsor del crecimiento económico y la equidad social; el rezago y el desigual acceso a una educación de calidad es uno de los más serios problemas que tiene nuestro país. Asumir los retos y corregir las deficiencias es responsabilidad de todos. Garantizar una formación con gran contenido humanista es una solución para salir de la grave crisis política, económica, social y de valores que vive nuestro país. No tengo duda en que la educación juega un rol fundamental en la configuración de la sociedad, y enfocar esfuerzos en mejorar la calidad de la misma, es una cuestión impostergable.

Quisiera resaltar la función civilizatoria que debe llevar a cabo todo Estado democrático. Respecto a ello, Adela Cortina retoma una reflexión de Thomas Marshall quien afirmaba: “’Siempre que se les de educación, siempre que tengan asistencia sanitaria, siempre que tengan un seguro de desempleo, siempre que tengan atención, evidentemente serán ciudadanos’. Pero si las personas no reciben educación, atención sanitaria, ayuda en tiempo de debilidad, no serán ciudadanos porque carecen de civilización.”[1]

En este sentido, cabe decir que el derecho a la educación, su protección y garantía también civiliza, de forma que entender la educación como un derecho le otorga un estatuto que reclama progresar hacia su exigibilidad jurídica para todos los habitantes de este país.

Ya lo establecía la UNESCO en 1996, la garantía de un aprendizaje vinculado a la formación de la identidad de las personas y de su capacidad para convivir, hacer, emprender y aprender de modo continuo, debe ser el pilar fundamental de una concepción integral de la educación para el siglo XXI .

La educación cumple un papel clave en la distribución de las oportunidades de bienestar, en particular en sociedades como la nuestra, caracterizada por grandes desigualdades sociales.

Ahora bien, hay que decirlo, son muchas las voces que se expresan en relación a la falta de educación y la grave crisis educativa en nuestro país, sin embargo, no son tantas las que pueden dar respuestas claras y soluciones concretas para enfrentar todas las aristas que obliga observar el problema educativo en México.

Lo que sí es claro, me parece para muchos de nosotros, es que frente a la crisis educativa, existe una herramienta primordial que se debe de explorar y explotar por todos los mexicanos.

Me refiero a la lectura.
La lectura constituye un vehículo para el aprendizaje, para el desarrollo de la inteligencia, para la adquisición de cultura y para la educación de la voluntad. No tengo duda que la lectura no solo proporciona información, sino que forma a la persona, creando hábitos de reflexión, análisis y esfuerzo; la lectura recrea, hace gozar, entretiene y distrae.

Se ha comprobado que la lectura es un elemento clave para el desarrollo y perfeccionamiento del lenguaje, ya que mejora la expresión oral y escrita y hace el lenguaje más fluido. El hábito de la lectura aumenta el vocabulario y mejora la ortografía. Da facilidad para exponer el propio pensamiento y posibilita la capacidad de pensar.

Es una herramienta extraordinaria de trabajo intelectual ya que activa las funciones mentales, agiliza el pensamiento, estimula y satisface la curiosidad intelectual, despierta aficiones e intereses. La lectura desarrolla la capacidad de juicio, de análisis, de espíritu crítico.

Hoy día existen nuevas posibilidades que son fruto de la convergencia entre el incremento de la información y la capacidad sin precedentes de comunicación. Esas posibilidades debemos aprovecharlas con espíritu creador y con la determinación de acrecentar su eficacia. Debemos aprovechar todos esos avances tecnológicos y de comunicación para facilitar todo tipo de textos que permitan el desarrollo de las personas.
La virtud de la lectura, es que el universo de los textos que se pueden leer es infinito, con esto me quiero referir a que de tener acceso no habría pretexto para no leer, pues siempre hay algún texto, un ensayo, un artículo para todos los gustos, para todas las personas.

Una sociedad que lee, se transforma no solo en lo individual, sino que logra alcanzar niveles de desarrollo social impredecibles.

Al mencionar esto, me viene de inmediato a la mente el maravilloso trabajo que Antón Semiónovich Makárenko, escritor y pedagogo ucraniano, realizó a lo largo de su vida pero en particular su “Poema pedagógico” obra en donde cristaliza una experiencia de vida que le permitió dar cuenta de la importancia que tiene la lectura en el desarrollo y actuación de toda persona que vive en sociedad.

Los habitantes de la Colonia Gorki, que Makarenko relata en su Poema pedagógico, son ejemplo claro de que no hay ni rebelde, ni pobre, ni ignorante, que se resista a las maravillas que la lectura logra en la transformación y desarrollo de las personas, tanto en lo individual como en lo colectivo. Basta con generar el hábito de la lectura para motivar el placer y el gusto por la misma.

Hay un libro para todas las personas, la lectura favorece el desarrollo de las virtudes morales siempre que los libros se seleccionen adecuadamente. Las lecturas proponen modelos para admirar e imitar; y, mientras los modelos vivientes pasan, los protagonistas de los libros permanecen.

He de decir que después de escuchar el discurso de Mario Vargas Llosa al recibir el Premio Nobel de Literatura en 2010, escucharlo relatar su infancia llena de personajes que encontraba en sus primeras lecturas, su vida influenciada por múltiples autores y pensadores que conoció a través de los libros y escucharlo insistir en la importancia de la literatura en la vida democrática de un país, no puedo mas que confirmar lo dicho Fernando Solana:

“No basta con que los especialistas lleguen a un consenso acerca del qué y el cómo de la educación nacional si ésta no se asume como un objetivo común en el que todos participemos activamente.”


[1] Adela Cortina, Justicia cordial; Ed. Trotta; Madrid, 2010; p. 65

De esas cosas que escribiste para alguien pero que al final ya no usó.

¿Les ha pasado que por cuestiones de la vida, azares del destino, pasos bien o mal dados, se encuentran en un lugar en donde su trabajo puede ser realizado para que algunos otros lo usen o se lleven el crédito?

Bueno este texto es producto de un caso similar, en realidad creo que es de un buen paso dado en la vida que por azares del destino, me vi en la situación que preguntaba.

Hace tiempo escribí unas líneas para la presentación de un libro de un amigo que al final ya no utilizó.

Como todo, habrá personas que estando en esa situación tienen la desdicha de sentirse mal porque su trabajo no vio la luz o no fue considerado; sin embargo, yo como muchos de los que leen esto, encuentran en ese “rechazo” una oportunidad de que el buen o mal trabajo se publique.

En ese sentido, el texto que presento en mi siguiente entrada fue diseñado para una breve intervención en la presentación de un libro en donde se buscaba dar un mensaje en relación a la importancia de la lectura; tema que considero debería ser ampliamente discutido y trabajado en nuestra sociedad.